En el último lustro hemos evidenciado dos crisis económicas de una magnitud muy importante. La primera que comenzó en 2007 con la crisis de las hipotecas de baja calidad en los Estados Unidos. La segunda es la que vivimos en la actualidad con la crisis de los países europeos en torno a su deuda pública.
Las dos crisis tienen una característica común que nos permite remitirnos a un juego de la infancia, el cuál decía: ..."jugando al huevo podrido se lo tiro al distraído, el distraído no ve, y huevo podrido es"...
Señalamos esto porque en 2007 el huevo podrido eran los derivados financieros que contenían hipotecas tóxicas, de baja calidad, que eran negociados asiduamente en lo mercados y, cuando explotó el mercado inmobiliario en los Estados Unidos y los precios de las viviendas cayeron a una velocidad sin precedentes, quienes tenían ese "huevo podrido" eran las principales entidades financieras del mundo las cuales debieron ser socorridas por los Gobiernos de turno.
Ahora el "huevo podrido" parece ser la deuda europea, más precisamente la griega, portuguesa y, por qué no, la italiana. Se está ganando tiempo y muchas entidades se están desprendiendo de sus tenencias de bonos griegos, las cuales son adquiridas en la actualidad por el Banco Central Europeo. ¿Tendrán tiempo de deseprenderse de todo o la bomba explotará antes de tiempo?
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